13 de julio de 2010

Sobre Agni Yoga

Sobre Agni Yoga

Agní (con acento en la í) es un vocablo sánscrito que significa fuego
y ha sido la manifestación del dios védico Agnídev, hijo de la diosa
Prithivi, la Madre Tierra o la Virgen, y del dios Diaus Pitar, "Dios
Padre", el mismo que Zeus, Júpiter o Jehová. Agní era el mensajero
entre Diaus y Prithivi, es decir, entre los dioses y los hombres.

Estos términos pertenecen a las ancestrales civilizaciones védicas, en
las que se han apoyado el hinduismo, la puránica, el indoeuropeo, el
zoroastrismo y el sánscrito, para dar lugar a las creencias teístas
actuales.
¿Que conclusión podemos deducir de ello?, que la mayor abstracción que
podemos expresar, (y será la mayor de las concreciones), es que Agní
es el medio entre dos, entre lo divino y lo humano, entre lo material
y lo inmaterial o espiritual.

De ahí la machacante expresión de todos los que han hablado sobre Agni
yoga, "expectación, observación y atención", ¿para qué?, para
posibilitar la relación entre los dos mundos, el divino y el humano,
pues, mientras se está atendiendo a lo humano, material o concreto, no
puede atenderse a lo divino, inmaterial o abstracto.

El yoga es una disciplina. En el momento en el que se dicta una
disciplina concreta, se está practicando yoga, pero hay que ver su
finalidad, ya que si su objetivo es conseguir algo respecto del mundo
material, sea físico, emocional o mental, no se corresponderá con Agni
yoga, porque no está relacionando el mundo inmaterial con el material,
sino dos mundos materiales.

A nivel individual, Agni Yoga puede significar el intento de
transmutar lo abstracto en concreto, de ahí la práctica de la atención
y de la observación, para ver qué existe en nosotros de abstracto e
intentar concretarlo.
En esta actitud individual, se pone en funcionamiento progresivamente un centro energético que media entre dos mundos del propio individuo, el inmaterial y el material, y este
centro, (todos lo identificamos), es el chacra cardíaco, que inicia la
actividad física de las glándulas pituitaria y pineal, mediante la
segregación de sus respectivas hormonas, que van a producir
determinados efectos en nuestro sistema nervioso, todo ello está
regido por el cerebro y el bulbo raquídeo, de tal manera que los
impulsos magnéticos del cerebro son de electricidad positiva y los del
bulbo negativa, hasta que las homonas de la pineal y de la pituitaria
son segregadas en tal cantidad, que ambos impulsos eléctricos se
combinan dentro del propio cuerpo físico, a través de la respiración y
de la sangre, desencadenando lo que místicamente determinamos
"antakarana".

Y todo ello porque se han relacionado los dos mundos dentro del propio
individuo, de tal manera que, como el mundo material es diversificado
y no se repite, es original, al contrario de lo inmaterial que es
grupal, el Agni yoga no puede concretarse para todos,de igual manera,
pero si que podemos expresarlo a través de nuestras propias
abstracciones, siempre que sean eso, "nuestras" y "abstracciones", de
esta manera, el lenguaje del corazón permite cualquier concreción,
siempre que provenga de una abstracción, pero es un lenguaje
incomprensible e inexistente cuando se expresa una concreción
proveniente de otra.

Si comprendemos al Agni yoga en estos términos, haremos realidad el
consejo de A. A. Bailey: "hablen de lo abstracto en sus reuniones
grupales" , porque hablar de lo concreto separa, promueve la discusión
y la justificación, evita la atención y centra la observación en
personalismos, lo que se traduce en comportamientos y disciplinas, que
serán yoga, pero no Agni.

Y todo esto no es más que otra opinión.

Eloy Millet

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