SHAMBALLA
Índice general
Universalidad del mito
1.-El triple objetivo
2.-Un aspecto teosófico de Shamballa
3.-¿Dónde está Shamballa?
4.-Algunas consideraciones sobre Shamballa
5.-El mundo subterráneo
6.-Shamballa y Melquisedec
7.-Shamballa en otras civilizaciones
8.-Shamballa en otros lugares y creencias
9.-La Orden de la Estrella y Maitreya
La materia como organización de partículas
10.-La luz, la fuerza y la ciencia
11.-Las esferas o anillos de Shamballa
12.-La atención: un camino hacia Shamballa
La progresión de la luz
13.-La luz y la frecuencia en Shamballa
14.-La primera y segunda esferas, o iniciaciones
15.-La tercera esfera
16.-La cuarta esfera
17.-Relación entre esferas y Maestros
18.-Maestros en las dos primeras esferas
19.-La desintegración forma una imagen
20.-Maestros en la tercera esfera
21.-Maestros en la cuarta esfera
22.-El cese de la radiactividad
23.-Los arquetipos y las once dimensiones
24.-Las tres esferas internas
25.-Las siete esferas y el imán
26.-La energía: materia desintegrada y no destruida
27.-La evolución en Shamballa
28.-Objetivo final
UNIVERSALIDAD DEL MITO
1.-El triple objetivo
Numerosas referencias pueden encontrarse acerca de Shamballa, hermosas leyendas y significativas afirmaciones, y entre este diversificado conjunto, nos hemos adherido a lo que Vicente Beltrán pronunció en una conferencia pública, añadiendo dos aspectos a su comentario.
Nos adherimos a su afirmación, porque es la única que nos ha motivado la acción de elaborar este trabajo, ya que en las demás nos hemos informado, que no es poco.
El comentario es:
“Shamballa es donde se revelan los misterios a todos aquellos capaces de comprenderlos y de actualizarlos, …, porque poseen la fuerza espiritual necesaria y no para exhibirla, sino para que sea actualizada”.
Y sus dos aspectos son:
--el cese de la separación entre las creencias sobre
Shamballa, atendiendo a lo que puede haber de común
entre todas ellas
--y utilizar los conocimientos actuales para explicarlas,
siquiera parcialmente.
Hemos asumido ambos aspectos.
En primer lugar, expondremos una muestra de las diversas creencias acerca de Shamballa, seleccionadas entre muchas, con el ánimo de posibilitar el progresivo desvanecimiento de los hermetismos sectarios, esos que pueden separar a sus creyentes respectivos.
En Shamballa se cree o no, y si observamos al conjunto de lo que creemos, encontraremos términos comunes, tales como seres de luz que viven en dos cuerpos, uno material y el otro no, así como las fuerzas que pueden experimentarse en sus inmediaciones, la estatura de sus habitantes, que oscila entre los tres y los cinco metros, o el mundo subterráneo al que se refieren generalmente y en el que, en su mayoría, ubican a Shamballa.
Hasta hoy, nadie ha podido demostrar nada respecto de su existencia real. Pero, de la misma manera que los seres humanos nos agrupamos físicamente, y formamos comunidades, podrían existir otras agrupaciones motivadas por los sentimientos y la sensibilidad, o por todos los pensamientos, …
Deberá existir un depósito donde nuestros actos, sentimientos y pensamientos permanezcan agrupados, y Shamballa podría ser ese depósito.
Si esto fuese así, la parte más externa contendría todo lo que ya está hecho, con forma material, a lo que tendemos a imitar por la ley de la mínima resistencia, porque es lo que menor esfuerzo nos cuesta, y su interior estaría constituído por todo lo original, por todo aquello que aún no ha adquirido forma ni como acto, sentimiento o como un pensamiento, es decir, por todo lo que todavía no se ha formado en la materia.
Lo externo serían formas materiales construidas, y lo interno estaría constituido por los elementos que van a construir a esas formas.
Podría decirse que lo externo está integrado y lo interno desintegrado.
De ser así, todo lo construido no podría penetrar en el interior de Shamballa. Un pensamiento no puede estar allí donde existen solamente elementos que construyen pensamientos. Estos elementos serían causa, y los pensamientos efecto.
A mayor poder de desintegración, mayor capacidad de captar las causas, de lo contrario, tan solo podrían percibirse efectos.
Shamballa contiene tanto a los efectos como a sus causas, y el efecto es la forma material de una causa.
De acuerdo con lo anterior, nuestros sentidos comunes de percepción nos permiten identificar efectos, y no todos.
Para percibir causas, los efectos han de desintegrarse en sus componentes.
Al perceptor de las causas le llamamos clarividente y no es que no perciba también a los efectos, sino que no los percibe como los demás, porque los ve desintegrados. Por esa razón no se inmuta ante un efecto.
Aquellos que dicen haber visto a esos seres de luz y de tres, o de cinco metros de altura, corriendo velozmente sin apenas mover las piernas, o a esos discos luminosos, desplazándose vertiginosamente por el espacio y sin ruído, o que han percibido a un conjunto arquitectónico y armonioso, resplandeciente y etéreo, al que han denominado ciudad de Shamballa en unos lugares, Kalapa en otros, Bielovodye o de cualquier otra manera y geografía, pueden tener alguna razón, si es que lo que han percibido es algo de esos depósitos, inmateriales e imperceptibles para la mayoría de nosotros, lo que no quiere decir inexistentes.
No encontramos razón alguna para desmerecer las afirmaciones y leyendas existentes acerca de Shamballa, así como tampoco para adherirnos a cualquiera de ellas, sin embargo, si que merece considerarlas a todas, porque podría deducirse que toda la mítica alrededor de Shamballa, pudiera tener un origen común y único, una razón digna de tener en cuenta.
En segundo término, pretendemos hablar de las esferas, o anillos de Shamballa, concretamente de las cuatro primeras, y con menor concreción respecto de las tres más internas, porque somos incapaces para detallarlo mejor.
Referiremos a las siete mediante un hecho, discutible hasta donde se quiera admitir, que es el constituido por las míticas fases iniciáticas, o iniciaciones, relacionándolas con la capacidad humana de programar y de realizar, con las que estableceremos analogías respecto de diversos aspectos científicos, tales como la radiactividad, la luz o el magnetismo, fenómenos aludidos, y contenidos en todos los casos que hemos consultado, por quienes han escrito sobre Shamballa, así como en sus diversas leyendas y mitos, existentes en todos los tiempos y esparcidos por doquiera geografía o civilización.
Y en tercer lugar, presentaremos una relación entre siete energías, llamadas Rayos por diversas filosofías orientales, y siete Mahatmas, o Maestros, que ostentan, según estas enseñanzas, la representación y el control de estas siete energías, sean seres o entidades, que habiendo culminado la etapa de la evolución humana, mantienen un ligámen con los humanos para servirnos de guía y de orientación, en nuestra progresiva evolución hacia lo espiritual, y también según estas enseñanzas, respecto de lo que quien lea, decidirá si se adhiere a ellas o no.
Las siete energías, Rayos, Mahatmas o Maestros, como se haya elegido denominarlas, estarían constituídas por la combinación entre dos polaridades, una positiva y negativa la otra.
Los dos extremos de estas energías serían:
--una cuya polaridad positiva es la máxima y la negativa la
mínima, a la que en los ámbitos teosóficos se denomina
Rayo 1º y se le asigna el nombre de Maestro Morya,
antropomorfizándola.
--y otra al contrario, su polaridad negativa es máxima y la
positiva es la mínima, a la que la misma teosofía llama de
7º Rayo, asignándole la denominación de Maestro Conde
de San Germain
Las otras cinco energías, o Maestros, serían las intermedias, aumentando progresivamente una polaridad y disminuyendo la otra, cuyas denominaciones teosóficas se corresponden con las siguientes:
--la de 2º Rayo, Maestro Koot Homi
--la del Rayo 3º, Maestro Veneciano
--la del 4º Rayo, Maestro Serapis
--la del Rayo 5º, Maestro Hilarión
--y la del 6º Rayo, Maestro Jesús
Estas denominaciones con nombre propio hay que considerarlas con prudencia, pues existen afirmaciones de que el Maestro Conde de San Germain, por ejemplo, ya no ocupa el control del 7º Rayo, sino que ha ascendido a una jerarquía superior. De la misma manera, pudiera ser que las denominaciones expuestas no se correspondiesen con la realidad actual.
De todas formas, no nos interesan tanto estas denominaciones como sus relaciones, se nombren como se nombren.
Con lo expuesto no pretendemos sentenciar nada, ni de que nuestras afirmaciones sean tenidas por verdaderas, porque podremos argumentar sobre Shamballa, pero no demostrarlo, aunque cualquier tipo de argumentación mínimamente lógica, pudiera ser el principio de su demostración.
Emprendamos el primer aspecto.
2.-Un aspecto teosófico de Shamballa
La teosofía y los autores simpatizantes con la enseñanza Arcana, afirman que en un Concierto Solar, se decidió repetir en La Tierra la organización dual venusiana, bajo la dirección de un Adepto de la Constelación de Cáncer, que en aquellos momentos pertenecía al esquema de Venus, Sanat Kumara, lo que permitió a nuestro Logos Terrestre tomar cuerpo físico en lo que es el planeta Tierra, y adoptar su correspondiente dualidad, lo que se manifestó mediante el implante de un sagrado talismán en lo que fue el mar de Gobi, hoy desierto, eligiéndose este lugar por la confluencia de fuerzas magnéticas y telúricas que abarcan a Mongolia, Manchuria, China, Tíbet y Siberia, entre otras.
Diversas leyendas ubican a Shamballa en el continente americano, por ejemplo, o en la mítica Atlántida, otras en Mongolia, en Rusia o en Egipto, por no hacer demasiado extensa la lista.
Dicen los teósofos que la constitución de Shamballa es energía procedente del Sol, filtrada por Venus antes de penetrar en nuestro planeta, cuya característica es la misma que la venusiana, la dualidad, a la que se interpreta como dos extremos o polaridades, con efecto similar al que se produce por la influencia de un imán y de su campo magnético.
De estas polaridades, el hombre asume la positiva e inmaterial, y el ángel la negativa o materia, con la paradoja de que el hombre tiende hacia lo espiritual desde la materia, mientras que el ángel tiende hacia la materia, desde su naturaleza inmaterial.
Esta es la dualidad del esquema venusiano, que trasladado a la Tierra, se nos manifiesta como espíritu y materia, siendo el alma, o conciencia, su intermediario.
Según estas enseñanzas, el hecho referenciado relaciona directamente a La Tierra con Venus, provocando la manifestación física de los reinos mineral, vegetal y animal, regentados por otros tres Adeptos venusianos, así como del reino humano bajo la regencia del propio Sanat Kumara, constituyéndose así el principio de la denominada Jerarquía Espiritual en la Tierra, en la que, adeptos humanos o Maestros, otros discípulos y dos tipos de ángeles, los Ángeles Solares y los venusianos, completan la organización, cuyo objetivo es implantar en la humanidad aquellos arquetipos espirituales, bajo la forma de cualidades psicológicas, que han de ser realizados e incorporados en la materia por la humanidad.
Los ángeles venusianos actuarían en las cuatro primeras esferas, y los Solares en las tres más internas.
Dicho de otra forma: la materia carece de cualidades psicológicas, y quizás sea la humanidad la encargada de implantarlas.
Estas cualidades existen en las esferas de Shamballa, pero desintegradas en sus elementos, todavía sin forma perceptible en la materia, por ello, aquellos seres humanos capaces de captarlas, las implantan en sus cuerpos y acaban tornándose perceptibles para todos.
Objetivo cumplido.
Desde esta perspectiva, se afirma que la influencia de Shamballa se manifiesta en el reino mineral como radiactividad y magnetismo, en el vegetal con el color verde y el azúcar en los frutos, en el animal con el instinto y el sistema nervioso, y en el humano con la mente.
A estas cuatro manifestaciones se las define como “poderes ígneos” de un fuego que no quema, sino que desintegra y vuelve a formar materia, constituyendo el motor de la evolución, y al que se le denomina “voluntad de Dios”, a la que también puede ejercer el hombre, mediante su mente.
La radiactividad y el magnetismo, han podido ser utilizados por los místicos desde que la ciencia los ha podido conocer, ya que anteriormente, la mística se expresaba mediante la palabra fuerzas, no había más en el vocabulario y los más osados místicos, se aventuraban con los términos de una fuerza atrayente y otra repulsiva, expresiones que eran rechazadas por la mayoría en un primer momento, sin embargo han permitido expresar con mayor concreción aquellas indefinidas afirmaciones anteriores.
Podríamos suponer, que mediante el estudio de la radiactividad y del magnetismo, pudiera expresarse hoy día y con mayor exactitud, una eterna e imperecedera realidad espiritual.
3.-¿Dónde está Shamballa?
La localización de Shambala y su naturaleza, son objeto de disputa. Mientras algunas tradiciones afirman que existe realmente, otras dicen que es un lugar intangible, al que sólo se puede acceder mentalmente, es decir, sin los cuerpos físico y emocional.
Si existe Shamballa y si se accede solo con la mente, habrá que ser capaz de separar a la mente del resto, haciéndolo a voluntad y con independencia del resto.
Para el ejercicio práctico de estas capacidades no se conocen reglas, debido a que cada estructura material, o cuerpo, tiene su propia e irrepetible característica, así que para su desintegración, cada cual deberá identificar y desarrollar su propio método.
Lo que místicamente se afirma respecto del contacto entre un discípulo y su maestro, no podría ocurrir hasta que el discípulo hubiera logrado identificar y poner en práctica su propio método, separando a sus cuerpos, desintegrándolos y volviéndolos a integrar, mientras tanto, sería inútil e ineficaz para su maestro.
De lo contrario, ¿cómo podría penetrar en Shamballa?
Cuando el místicamente llamado discípulo es capaz de actuar mentalmente, sin que influyan ni su cuerpo sensitivo ni su físico, empieza este proceso, y como las partículas desprendidas de sus cuerpos están formando parte de las esferas de Shamballa, Shamballa también forma parte de sus cuerpos, hecho identificado en la terminología esotérica como “el discípulo en el corazón de su maestro”.
A partir de este momento, en el que un ser humano y Shamballa están formando una sola cosa, la comunicación entre ambos es cada vez más fluída y frecuente, y allí donde geográficamente se hayan ubicado estos seres o discípulos, de manera individual o en grupo, se constituye un centro energético.
La energía de estos centros se manifiesta de la misma manera que lo hace una carga eléctrica positiva, emitiendo constantemente hacia fuera esas partículas desintegradas, es el poder de la irradiación.
Las partículas irradiadas pueden ser absorbidas por otras personas y devueltas con su propio marchamo, o regresar a Shamballa sin modificación alguna, porque no han encontrado a nadie permeable a sus influencias.
A pesar de ello, volverán a ser irradiadas hacia la materia una y otra vez, constituyendo una incesante cascada de oportunidades.
Estos centros energéticos podrían encontrarse diseminados por todo el planeta, según se deduce de las diversas creencias existentes en todo lugar, y sin exclusividad, de ahí que se ubique a Shamballa aquí o allá.
Quizás muchas de estas afirmaciones sean ciertas y otras no, pero lo que hemos de propiciar no es la discusión acerca de si Shamballa está en Gobi, en los montes chinos Kun Lun, en Long Island, o si se llama Bielovodye o con otro nombre, así como que si existe o no, sino más bien se trata de evitar toda confrontación ideológica, considerando la posibilidad de descubrir a Shamballa en nosotros mismos, y no fuera.
De esta forma se acabaría la discusión.
Así se lo dijo el sabio ermitaño al cansado peregrino:
“tantos años caminando en la búsqueda de Shamballa, …, y está en tu corazón”.
Pero cada cual ubicamos a cada cosa en el lugar que nos resulta perceptible, y ello no significa que no exista en otros lugares.
Helena P. Blavatsky, por ejemplo, localiza a Shamballa en una “isla blanca”, en el actual desierto de Gobi y en un plano inmaterial, afirmando que fue creada hace unos 15 millones de años.
La suya es una de las afirmaciones existentes, ¿es que podemos cuantificar a la fe?, ¿quién merece más fe?
Quien lo hace, probablemente no sepa lo que dice, sino que está diciendo todo lo que puede saber.
Se cuenta en otras creencias, que cuando el mundo entre en una era de guerra y odio, y parezca que todo esté perdido, el rey de Shambala saldrá de su ciudad secreta con un gran ejército, eliminando a quienes lo provocan y dando comienzo a una nueva era de paz y concordia.
En la India, se dice que Shamballa existe realmente, la sitúan entre los ríos Ganges y Rathapra, y la identifican con la ciudad actual de Sambhal, en la región de Moradabat.
En Mongolia, Manchuria y Siberia, se habla del reino de Agarthi, formado por galerías subterráneas que conectan a todo el mundo, cuya capital es Shamballa, gobernada por el Rey del Mundo y que sirvió de base para que el escritor René Guénon, recopilase gran cantidad de tradiciones de este tipo, en su libro “El rey del mundo”, situando a Shamballa en diversos lugares y épocas, tales como el castillo de Camelot, la isla de Avalon o la de Thule, o en los montes Meru, Qaf y Olimpo.
Para los mongoles, el reino de Agarthi se construyó en el subsuelo, hace tan solo 6.000 años.
Y más, …, y más, …
4.-Algunas consideraciones sobre Shamballa
Otros investigadores acerca de Shamballa, traduciendo textos de antiguos Puranas, encuentran afirmaciones en el sentido de que, almas avanzadas de otros planetas llegaron a la Tierra, llamadas Anunnakis, estos se procrearon con los humanos dando lugar a dos razas, los puros y avanzados Annus, y los bastardos y toscos Belial, de quienes se dice que nombraron a Belcebú como su rey, cuya aspiración era tomar el mando subyugando a los Annus.
Esta civilización fabricó muchas “arcas de la alianza” y construyó las pirámides, dominando a la gravedad.
Pero los Anunnakis abandonaron la Tierra regresando a su planeta, los Annus se refugiaron en los mundos subterráneos, y los Belial se quedaron solos en la superficie, difundiéndose entre ellos el odio, la lucha, el egoísmo y el terror.
Así permanecerá el mundo hasta que vuelvan los Anunnakis mediante un representante cósmico, que restablecerá un orden en la Tierra, tal que permita a los Annus salir de nuevo a la superficie y derrotar a los Belial.
Esta leyenda mongol, nos recuerda a la venida de un Mesías, al cielo o al infierno, y también al demonio.
¿Es que decimos lo mismo con palabras y nombres distintos? Esta es una de las tres razones por las que hemos seguido el impulso de hablar sobre Shamballa.
5.-El mundo subterráneo
La idea de la existencia de mundos subterráneos se pierde atrás en el tiempo, y un referente actual es el de la mitología griega, entre otros.
Crono y Rea, una pareja de dioses, tuvieron tres hijos de descendencia, Hades, Zeus y Poseidón, que al derrotar a los Titanes, se adjudicaron sus tres reinos, Hades el mundo subterráneo, Zeus el cielo y Poseidón las aguas.
Como Hades era el primogénito, tuvo el control sobre sus dos hermanos y por ello, se le conoce también como el Señor del Mundo, denominación repetida en distintos mitos, épocas y leyendas.
Pero hay un detalle que no debemos omitir, y es que en la teología cristiana, “hades” es un término paralelo al de “sheol” en hebreo, que significa “pozo de suciedad” y alude a una fosa común, en la que se descomponen los cuerpos que allí son arrojados.
Sheol se menciona en diversos textos bíblicos, como en el Eclesiastés y Salmos, y este pudo ser, quizás, el origen del concepto cristiano del infierno, al que se incorporó el nombre de Belial, o Belcebú.
En la Biblia católica, se menciona a Shamballa como la ciudad de las Siete Puertas, que se abren con siete llaves y a la que acceden siete seres humanos cada siglo, esos a los que la tradición budista denomina Maestros, cuya misión es revelar a los hombres las entradas a Shamballa para cada tiempo.
Cada llave es el símbolo de una cierta energía, diríamos nosotros.
6.-Shamballa y Melquisedec
Los seguidores actuales del grupo Melquisedec, constituyen una creencia que divulga las enseñanzas de la que, también ellos, llaman “Gran Hermandad Blanca”, como labor obligatoria de apostolado para sus fieles.
Y aquí podemos encontrar semejanzas con las eneseñanzas teosóficas, con las de la Escuela Arcana, o con las budistas y lamaístas, entre otras.
Melquisedec fue rey de Salem, actual Jerusalén, y en el libro de los Hebreos, se lee que Jesús fue ordenado sumo sacerdote “según el orden de Melquisedec”.
En hebreo, “salem” significa paz y Melquisedec es Rey de Paz, sin genealogía, que vivió después del diluvio y conoció a Abraham, afirmándose que Cristo y Melquisedec son la misma persona y en tiempos distintos, así como que su venida al mundo se repite cuando las condiciones humanas así lo requieren.
Melquisedec posee dos cuerpos, uno reside en el subsuelo y es de materia, el otro está en el centro del Sol y es de fuego, y cuando ambos se fusionan, aparece ante los hombres como el Señor del Mundo, actuando como un “Rey de justicia” que premia a unos y castiga a otros, según Hebreos en 7:2, dando fin a una etapa y comienzo a otra.
Hay quien afirma que el enterramiento tiene que ver con el anhelado contacto con estos mundos subterráneos, ya que es la condición para obtener al otro e incorrupto cuerpo.
¿Cielo e infierno?
¿Verdad que esta afirmación también nos resulta familiar?
Según las enseñanzas del grupo Melquisedec, Agartha estaría formada por continentes, ríos, montañas y océanos subterráneos, Shamballa es su ciudad central en la que reside el Rey del Mundo, y desde la que se divulgan sus enseñanzas mediante el contacto con algunos humanos, encargados de presentarlas al resto.
7.-Shamballa en otras civilizaciones
Muchos son los escritores que han recopilado estas leyendas y han mostrado su diversidad, la mayoría de ellos las han presentado como novelas, hablando de una raza de “ancianos” longevos muy inteligentes, habitantes de Shamballa, otros presentan a unos homínidos de 3 a 5 metros de altura, científicamente muy avanzados, que transmiten su pensamiento utilizando el magnetismo mineral y la radiación natural de la materia, también residentes en Shamballa, los que se comunican con los humanos a través de aberturas superficiales en la Tierra, tales como la ubicada en la esfinge de Giza, la del desierto de Gobi, otras dos en los polos terrestres, en Iguazú o en la cueva de los Tayos, en Ecuador, entre otras ubicaciones.
Parece que las comunicaciones entre los habitantes de Shamballa y nosotros los humanos, nunca hayan cesado, así se deduce de las leyendas y creencias existentes por doquier y en todos los tiempos, entre las que se afirma que las gentes de Shamballa han contactado con la Atlántida, con los Mayas, Incas y Aztecas, con el imperio egipcio, también con los persas y con algunos griegos, asímismo con los templarios y actualmente, de forma especial con el budismo y el lamaísmo.
En Sudamérica, las civilizaciones indígenas conocen a Shamballa como la “ciudad del disco del Sol”, y a sus habitantes como aquellos que residen, a la vez, en el centro del Sol y en el centro de la Tierra, con dos cuerpos.
Otra creencia similar a las que vamos conociendo, y también a las que ya conocíamos, ¿verdad?
Por otra parte, existen comunidades en las que sus afiliados, están particularmente convencidos de que el 26 de noviembre de 1964, el año de los dos dieces, se trasladó Shamballa desde el desierto de Gobi a Long Island, a unos 70 kilómetros de Manhatan, EE UU.
¿Quién discute esto y en base a qué?
De manera análoga, otros afirman en sus peculiares creencias, que los habitantes de Shamballa construyeron un puente entre el continente y la “isla blanca”, cuya reproducción es la del actual puente sobre el río Tíber, en el romano castillo de Sant Ángelo, así como que el Taj Mahal, según otras firmes aseveraciones, es la reproducción exacta del templo de Sanat Kumara en Shamballa.
Es tal la variedad de bocados, que digerir al conjunto se hace dificultoso.
Da la impresión de que la ignorancia se propicia tanto por la inexistencia de conocimientos, como por su prodigalidad y diversificación.
8.-Shamballa en otros lugares y creencias
En Afganistán existe una leyenda popular en la que se narra la existencia de una ciudad de luz, Shams-i-Bhala, cuyo significado es “luz elevada”, que tiene la particularidad de que, si te acercas, puede atraerte con suavidad o rechazarte con violencia, y en la que habitan seres de luz que ayudan a los hombres.
También esto nos resulta conocido en otras afirmaciones.
Quedémonos con los detalles de la luz y de la atracción y repulsión, a los que aludiremos más adelante.
En la mayoría de las creencias indias, Shamballa se llama Kalapa y se encuentra entre los Himalayas, pero si atendemos a las creencias chinas, Shamballa se ubica en los montes Kun Lun, y en Rusia, Agartha se llama Bielovodye, que significa “tierra de aguas blancas”, en ella viven ermitaños sabios y centenarios, leyenda que James Milton incorporó a su novela “Horizontes perdidos”, en la que se refiere a Shamballa como Sangri-La.
Nicolás Roerich pasó largos y penosos años de expedición, buscando a Shamballa y a sus sabios habitantes, lo que le sirvió para relatar gran cantidad de experiencias que habia recopilado, especialmente en tierras de Mongolia, Manchuria y Siberia, tales como la visión de un ser en pleno invierno tibetano, de unos tres metros de altura y vestido con una simple túnica blanca, que se desplazaba a gran velocidad, como levitando, y detrás de él un enorme disco luminoso que le seguía.
Ante tal espectáculo los porteadores mongoles ni se inmutaron, y exclamaban señalándoles a ambos: “es de Shamballa, es de Shamballa”.
Otras creencias afirman que Shamballa existió hace unos 6.000 años, en el Nepal, cuyos habitantes contactaban con extraterrestres, provenientes del planeta Orión-3, quienes construyeron a las pirámides y a un campo energético, para hacer aparecer o desaparecer a la ciudad cuando lo consideraban oportuno, hecho que provocó leyendas y suposiciones imaginativas para sus vecinos terrestres.
Todo iba bien hasta que los de Orión-3, moralmente primitivos y tecnológicamente muy avanzados, decidieron tomar el control de toda la Tierra, con la oposición de los habitantes de Shamballa, que lucharon hasta sucumbir, porque los extraterrestres arrojaron una potente bomba, destruyendo a la ciudad y a sus habitantes, de los que tan solo quedaron sus leyendas.
Para quienes afirman y creen en lo anteriormente expresado, así acabó Shamballa y quienes vivían en ella, por lo que dicen que ya no existe, y cualquier especulación diferente será falsa, según ellos.
H. P. Blavatsky declaró que estaba en contacto con estos seres habitantes de Shamballa, Maestros o Mahatmas, que Moisés, Platón o Pablo de Tarso, entre otros muchos, habían sido iniciados por ellos, y difundió sus mensajes de fraternidad para unos seres, nosotros los actuales humanos, que tendemos hacia nuestra propia destrucción.
Da la impresión de que la raza de los Belial perdurase actualmente a través nuestro.
¿Dónde está Belcebú?
Quizás esté tan diversificado, generalizado y extendido, como nuestras propias creencias, y también, quizás en esta variedad resida su poder.
Las leyendas de los indios navajos, enseñan que la raza humana se creó de otra, proveniente del interior de la tierra y con grandes poderes, los que transmitieron a algunos humanos después de una gran inundación, revelándoles las entradas secretas a su santuario subterráneo, así como unas palabras de poder junto con la necesaria ceremonia, para penetrar en sus recónditos recintos.
Los más antiguos escritos mongoles, esquimales y chinos, hablan de una abertura en el polo Norte, que penetra hasta una ciudad en la que viven seres sabios.
Los aztecas y toltecas, tienen a su propio avatar, Quetzalcoalt, quien vive en el mundo subterráneo para regresar un día a la superficie, restableciendo la luz del Sol cuando los hombres la hayan apagado.
De nuevo la ciudad subterránea, la luz y un enviado salvador de la humanidad.
Sobre las culturas como los mayas, que se desvanecieron de repente y sin razón conocida, se afirma que bajaron al mundo subterráneo, trasladándose al imperio de Agartha todas ellas, y que allí permanecen.
Parece que estas ideas sean universales.
9.-La Orden de la Estrella y Maitreya
Es curioso observar que los antiguos escritos acerca de Agartha, afirman la existencia de una organización dedicada a la enseñanza de la sabiduría entre los hombres.
En estos escritos figura el nombre de la Orden de la Estrella, coincidente con la denominación de aquella que disolvió Krishnamurti, y a la que se le atribuyen dos misiones, el cese de la separatividad humana y completar el experimento de la dualidad, originario de Venus, cuyo símbolo es el binomio espíritu-materia.
En uno de los valles del Himalaya, el de Srinagar, está el monasterio budista de Hemis, en el que se conservan gran cantidad de antiguos manuscritos, y al que acuden de todo el mundo para traducirlos, consultarlos o leerlos.
En muchos de estos escritos se menciona a Issa, un mito nacido del Sol y del hombre, habitante de Shamballa, cuya vida y enseñanzas mantiene grandes semejanzas con la de Apolonio de Tiana, también con la de Jesús, y en aquellos lugares se afirma que El Nazareno no murió en la cruz, sino que se trasladó vivo allí, en donde falleció muchos años después.
En este valle himalayo hay una venerada tumba, de la que se dice que contiene el cuerpo incorrupto de Jesús, y que resucitará en la superficie de la Tierra bajo el nombre de Maitreya, con la misión de unificar a las religiones y a los hombres.
En estos escritos, se narran las terribles pruebas a las que se somete a aquellos seres de la superficie que pretenden incorporarse al mundo subterráneo, así como adquirir la facultad de residir en dos cuerpos, uno terráqueo y otro solar.
Entre estas selectivas pruebas, se describe la de permanecer colgado de una cruz, lo más alta posible, durante un mínimo de 9 horas y un máximo de tres días, sin comer ni beber, sufriendo constantes tormentos, desde las inclemencias del tiempo, de los insectos o de las aves, hasta insultos, golpes y pedradas.
Al final de la prueba, el crucificado renace en sus mismas carnes, como el ave Fénix, habiendo adquirido esos dos cuerpos, uno inmaterial, solar y eterno, y el otro hecho de materia, sujeto a la muerte y terrenal, pero que recién ahora se torna eterno.
Se cuenta que este tormento también lo sufrió Apolonio de Tiana, durante tres días con sus noches.
Dicen que estos escritos derivan de enseñanzas milenarias, de más de cinco mil años.
También otros dicen algo similar, respecto de sus propias enseñanzas.
Asimismo nos resultan conocidas las afirmaciones contenidas en estos manuscritos budistas, pudiendo observar que son compartidas por diferentes sociedades, religiones y creencias.
De nuevo la universalidad y su diversidad.
No hemos pretendido presentar a todas las creencias y leyendas, porque su detallada exposición sería excesivamente extensa, sino a una selección entre ellas, para denunciar el posible hermetismo y devoción hacia una sola, que podría provocar el rechazo hacia las otras.
No puede respetarse lo que se desconoce, pero sí rechazarse, y es que la fe es infinitamente elástica y se adapta a todo, aunque tan solo disponga de una herramienta, que es el desconocimiento de lo ajeno.
¿Qué sentido puede tener hablar de un amor universal, bajo un particular manto de fe?
Ya podríamos pasar al segundo aspecto de nuestro trabajo, que es el intento de actualizar a estas creencias.
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